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Y sin embargo, nunca he encontrado lo que escribo en lo que amo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Café solo de madrugada.

Creo que he llegado a un punto en el que nada puede ir sino de este modo, mi barco a tomado un rumbo, sin ningún destino determinado, limitándose a seguir las corrientes de un turbulento mar, que yo mismo creé, suspendiéndose con cuidado con cada impertérrito suspiro. Y realmente, lo que más atañe a esta entristecida mente de "café solo de madrugada" es el arte de la perfección, la imposibilidad y aventura de ser simplemente, y sin más truco, un ser perfecto. Malinterpretadlo como queráis, yo me entiendo en mi sistemático rumbo vacío. Probablemente lo que busque sea limpiar mi conciencia, de nuevo, claro está, la vida no es más que una sucesiva línea de cambios impulsivos y sin un término general que prediga cuándo ni dónde será el siguiente.

La sociedad nos corrompe a todos. Moralmente, la sociedad es corrupción en vida: "suciedad de sociedad" diría, porque el único e increíble pensamiento e idea de nosotros mismos, que es siempre la misma, siempre única, eso creemos, no es más que otro ingenioso truco de la marea de cuerpos que cubre este inusitado mundo. Es impresionante. Nos carcomemos a nosotros mismos, nos idealizamos, nos moldeamos, pero olvidamos lo más importante de todo; olvidamos nuestro nombre, nuestra identidad y nuestra esencia. Ese algo, que apenas pretendemos conocer porque pretendimos conocerlo todo y nos mentimos pretendiendo haberlo conocido, es mentira. Todo es mentira. Y pocos sabreís lo que es vivir así, encerrado en una tumba de papel, con el alma bajo tierra, escribiendo unas cuantas líneas pesimistas, buscando la clave para salir del ataúd de pergamino, y liberar mi alma que fluya en el viento, como una bolsa de plástico mecida por el aire de una corriente occidental.

Pero olvidé la pluma cuando aún era persona, cuando todavía tenía esperanza. Ahora estoy muerto, aunque en verdad, siempre lo estado, todos lo somos. Simplemente realiza la prueba, sumérgete en un día de diario como hoy, y piensa si quiera en tan solo una cosa, que se salga de la predicción natural del hecho acontecido. Intentarás creer que hoy te has levantado con un pie distinto, que has conocido una nueva palabra. Tal vez te hayas tropezado, o simplemente no hayas dormido, pero es no vale, no hay evidencias que digan, que no eres más, que una magnífica e incesante idea recreada para convencerte de que todo lo que ves, y de que todo lo que haces, lo que sientes, lo que ves, lo que quieres, es polvo, que se pierde en la noche, con el viento y la tormenta.

Y ahora dime, anónimo personaje, si ves lo que yo veo, si sientes como yo siento. Porque ahora, busco solamente alguien con quien compartir mi rumbo. Un pasajero eterno que navegue conmigo en las turbulentas aguas de mi mar, viviendo la idea de no ser nosotros mismos, pero todo eso da igual, siempre sabremos que todo era una mentira, hasta el punto en el que empecemos a formar parte de ella.

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