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Alcalá de Henares, Madrid, Spain
Y sin embargo, nunca he encontrado lo que escribo en lo que amo.

miércoles, 27 de junio de 2012

Otro ladrillo en el muro.

Algunos hablan sobre que fue diseño del miedo, para rendir cuentas a los incrédulos ignorantes que pensaban que la pesada seguridad que se cernía sobre ellos era inalterable. Dicen que fue sembrada en los campos de la inseguridad, y regada por lágrimas de quienes fueron fallados. Los aliados que en su momento lucharon en su bando la propugnan con la palabra "basura". Les daba incluso asco hablar de ello, como un creyente que ha perdido a su Dios, o una persona que ha perdido la esperanza.
Otros, en cambio, los que aún sostienen con firmeza el lápiz de pergamino entre sus dedos, trazando líneas con flaqueza en el dorso del papel sobre sus mesas, aquellos que aún creen que el odio es pasajero, y que la juventud perdura en sus corazones de hierro, afirman que es pura, que es buena, y que está fundada en los valores más nativos de nuestra creación. De hecho, los más extremistas afirman que no es una creación, que es un valor innato con el que nacemos, todos nosotros. Es cierto que aún no conozco a ninguno, que sumido en la mayor de las decepciones, y crecido por sus propios errores, sostenga esta teoría, más bien optimista. Todos acaban optando por la primera percepción, concebida entre las mentes tristes, que auguran un futuro pesimista y triste, pero forjado en las ideas más sólidas jamás creadas. Ellos, los que se hacen llamar "los-que-dejaron-de-sentir", no son felices, en absoluto, pero viven rodeados de las burbujas, que ellos mismos crearon, para su conforte y seguridad. Puede que jamás lleguen a ser felices, ni a conocer la felicidad. Los que alguna vez la conocieron, probablemente la olvidarán, y los que todavía creen poseerla entre sus brazos, tocarla con su dedos y saborearla con su mente, la perderán, porque a todos, sin excepción, les llega su invierno. Ellos no escogieron pertenecer a un bando o a otro, seguramente de pequeños fueran como todos, normales, como se consideran todavía. No hubieran imaginado jamás la monotonía de sentimientos y emociones en las que acabarían convertidos, pero con el tiempo, la nostalgia es un mero pasaje en el libro de páginas blancas de su historia.
Y yo. Yo acabo de cambiarme de bando.

martes, 19 de junio de 2012

Vida, Dios y Muerte

A veces, cuando las almas suspiran
giran en torno a una atmósfera abominable,
de inolvidable sequía entre aguaceros,
de lluvias,
de guerreros.

En esos charcos pisotean a "algún día"
donde quemarán con religión a quien no sepa,
que Dios murió y con él, el miedo,
y todos lloran dulcemente su agonía,
sabiendo que todos
ahora son nadie
únicamente,
hombres.

Por el placer de resentirme poco a poco, y de vagar entre el intransitado tránsito de las rutas de los pecadores, voy abriendo hueco a hueco y paso a paso, el rincón húmedo bajo tierra que será mi tumba.

Volviendo a aquel mar de vértebras sin alma,
y de almas sin tierra,
que sin vida mueren lentamente,
en el rincón del mundo denominado mundo,
donde todos quieren haber existido,
renunciando únicamente
a su vida.

jueves, 14 de junio de 2012

El concierto de su veneno

Suenan los violines y la melodía avanza, sin dejar espacio alguno a un triste silencio que detenga la cadencia perfecta en síntesis armoniosa y pacífica entre esas dos notas. Y mientras buscan ambas su papel en el papel en el que están escritas, nadan entre mares de sintonía y se zambullen de golpe en el concierto de su veneno. Tocan con simpatía, y se abrazan, y se miran, y se separan, tras el beso infinito de su unísono, cuando el verso llega a su fin. Se detienen sin pensar lo más mínimo en el futuro, en su futuro. Porque saben que su aventura tiene fin, y sus acrobacias de tinta sobre el papel del verso escrito tornado en música están acabadas, y se esfumarán, como rocío de invierno, en el agua, donde lloran la fragancia de su juventud pasajera. Sus almas están pintadas de azul, mientras su vida fluye en charcos negros, decolorando el blanco fugaz y efímero del espacio eterno. Corren sin correcciones como si cada compás fuera el primero, como si el punto final de su nocturno fuera una nota inalcanzable. Ellos no lo saben, son incapaces de fluir más allá de la perfección de sus cuerpos sin vida, con más vida que el resto de los cuerpos. Y mientras, el cuerpo de la pieza toca en silencio. Emociona al público dubitativo, arrancando lágrimas al más inmortal de los mortales, llorando sin piedad hacia la parada definitiva, hacia el final del camino; hacia la llegada, de su llegada.

sábado, 9 de junio de 2012

Manual de sonrisas forzadas.

De vez en cuando, en apenas unas contadas ocasiones, el cielo deja de ser azul, y las nubes dejan de ser nubes. Es cierto que a veces ni siquiera el suelo parece ser asfalto, y la luna deja de brillar en el cielo, que por supuesto, no es ni cielo, ni es azul. A veces, las sombras dejan de ser oscuras, y las luces dejan de iluminar. Y cuando esto sucede, ni los pájaros cantan, ni la lluvia, que cae de las nubes que han dejado de ser nubes, moja. Los paraguas ya no protegen de la lluvia que no es lluvia, y los peatones que de vez en cuando no son peatones, pisan el suelo, que ya, por supuesto, no es asfalto. Esos días, en los que las letras de las canciones han dejado de tener sentido, y en los que las voces no suenan, y la gente no canta, esos días, en los que la vida se detiene y la muerte deja de cobrar sentido, no son días, ni son noches. No son nada, más que un vago intento, que ni siquiera es un intento, de leer las instrucciones, del manual de sonrisas forzadas.

sábado, 2 de junio de 2012

Palabras bajo el agua.

-¿Qué significa esto?

+No lo sé realmente, tú que piensas?

-Que no sabes lo que es no dormir porque ningún sueño se asemeja a la felicidad que se siente estando despierto. Que no sabes levantarte cada día por un solo motivo, porque no hay otro motivo. Que no sabes lo que es no comer, porque no hay otra cosa que te llene más. Que no sabes lo que es querer a alguien, porque nunca has estado enamorada. Que no sabes lo que es llorar de felicidad, porque nunca has sido más feliz que yo. Que no sabes lo que es sentir que no puedes más, y equivocarte porque sí que puedes. Que no sabes que morir, porque nunca te has sentido sin vida. Que no sabes lo que estar con vida, porque siempre has estado muerta.

+Dilo.

-Jamás.

+¿Por qué?

-Porque esas palabras que la gente repite sin pensar, eso a lo que la gente llama romanticismo, esa piscina a la que se lanzan de cabeza, o de espaldas, lleva cubierta desde el invierno en mi casa, porque para mí, siempre ha sido invierno, y nunca me he lanzado de cabeza, ni de espaldas... hasta ahora.

+Sabes que no puedo hacer otra cosa.

-Al igual que tú sabes que no puedo describirlo de otro modo, al igual que sabes que lo siento, por haberlo sentido.

+No digas eso.

-¿Qué más da ahora? Al menos, déjame disfrutar de un último baño en mi piscina de invierno.