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Y sin embargo, nunca he encontrado lo que escribo en lo que amo.

jueves, 14 de junio de 2012

El concierto de su veneno

Suenan los violines y la melodía avanza, sin dejar espacio alguno a un triste silencio que detenga la cadencia perfecta en síntesis armoniosa y pacífica entre esas dos notas. Y mientras buscan ambas su papel en el papel en el que están escritas, nadan entre mares de sintonía y se zambullen de golpe en el concierto de su veneno. Tocan con simpatía, y se abrazan, y se miran, y se separan, tras el beso infinito de su unísono, cuando el verso llega a su fin. Se detienen sin pensar lo más mínimo en el futuro, en su futuro. Porque saben que su aventura tiene fin, y sus acrobacias de tinta sobre el papel del verso escrito tornado en música están acabadas, y se esfumarán, como rocío de invierno, en el agua, donde lloran la fragancia de su juventud pasajera. Sus almas están pintadas de azul, mientras su vida fluye en charcos negros, decolorando el blanco fugaz y efímero del espacio eterno. Corren sin correcciones como si cada compás fuera el primero, como si el punto final de su nocturno fuera una nota inalcanzable. Ellos no lo saben, son incapaces de fluir más allá de la perfección de sus cuerpos sin vida, con más vida que el resto de los cuerpos. Y mientras, el cuerpo de la pieza toca en silencio. Emociona al público dubitativo, arrancando lágrimas al más inmortal de los mortales, llorando sin piedad hacia la parada definitiva, hacia el final del camino; hacia la llegada, de su llegada.

1 comentario:

  1. Hola! :)
    Me paso por aquí por el comentario que dejaste en mi blog hace unos días.
    He leído algunas de las entradas y me han encantado la forma en la que te expresas, escribes genial, sigue así.
    ¡Un abrazo!
    PD: Espero volver a verte por mi blog. ^^

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