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Alcalá de Henares, Madrid, Spain
Y sin embargo, nunca he encontrado lo que escribo en lo que amo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Un poco de perfume para combatir el cáncer.

Permitidme el honor de contar una pequeña historieta. No durará mucho, lo prometo, tal vez ni siquiera haya historia que contar, porque tal vez no haya receptor que lo lea, ni cerebro que lo interprete, ni alma que lo sienta. Escribo esto al vacío más absoluto, con la esperanza efímera de que algún sujeto tan desesperado, tan ínfimo y tan poco sincero que no puede dar a conocer su nombre como yo, encuentre cierta semejanza al cinismo y realidad que ocupan este epitafio. ¿Veis? Os dije que no duraría mucho.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Mi gran obsesión por su pequeño nombre.

Estoy buscando la frase perfecta. La debí apuntar en un pequeño papel a medianoche, cuando las ideas vuelan, porque al fin y al cabo es solo eso, una pequeña frase, un epígrafe, un corolario. Tal vez siga viva, zambulléndose en lenguas muertas. Siempre seguirá viva, las ideas no mueren, no al menos sobre el papel. Hace años escribí las palabras más bonitas, el texto más brillante, la idea más alocada, el sueño más imposible. Hace años escribí el nombre más bello sobre la superficie más horrible, donde todo lo que cae sobre ello se convierte en muerte, un Midas del miedo: aquello a lo que llamamos mundo. Las palabras no pertenecen a él, no, ellas no pierden su significado. En tiempos de guerra, la paz prevalece, y en un terreno injusto, la palabra justicia no es relativa. Detrás del odio, el concepto de amor no cambia y bajo las sombras, la luz sigue vigente. Es esa antítesis de movimiento la que me vuelve loco, y me envuelve en una corte de Ideas, donde la única distinción que existe es la que yo le quiera dar. Hace años, creé una frase que significaba lo que yo quería que significase, escrita en un idioma que entendía todo aquel que yo quisiera que entendiera, sobre un mundo que era lo que yo quería que fuese. Estoy buscando la frase perfecta, en un terreno equivocado.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Su poesía es lo que me mantiene despierto

Creo recordar que la tuve entre mis manos, o eso dejaba entrever aquel sueño translúcido. Cortinas púrpura de esparto cubrían las escenas más grotescas, y el metro de terciopelo, como el grupo, bañaba con su oscuridad el frío asfalto en el que ella adora pasear descalza. Tal vez hablase poco; tal vez no la escuchaban lo suficiente, pero aquella alegoría de sintaxis, producto del sueño embotado de un Borges lúcido, o de la soledad de García Márquez, con el amor perdido de Neruda y la coma trágica de Guillén, no necesitaba papel para ser escrita, ni voz para ser gritada. Y mientras piensa con la sátira de Quevedo, ella, fruto de un poema de Góngora en tempestad lírica, teme el salvaje pasado de un Miguel Hernández nostálgico y de un Rimbaud maldito, pisando fuerte las cenizas de su paso, donde adquiere un donaire casi lorquiano, atrapando la lluvia de magnetismo que confieren los pasajeros del tren que en lugar de marchar, marchita. Y atrapada por el humanisno cínico de César Vallejo, es la incertidumbre lo que le mantiene despierta, junto con el sabor de la tristeza que huele en el asfalto que camina. Ella es Machado, Alberti y Calderón, y todo lo que ella es, fue mío, pero los sueños, "sueños son".