Datos personales

Mi foto
Alcalá de Henares, Madrid, Spain
Y sin embargo, nunca he encontrado lo que escribo en lo que amo.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Cuídate de mí.

te defines tan fan de Bukowsky,
una amante de los problemas de la vida
y yo
tan fanfarrón y remilgado
recupero tu atención
citando a cualquier poeta maldito

nos olisqueamos 
como perros
rabiosos,
siendo cada uno
nada más que un hueso que morder,
y nuestro silencio,
era el mejor imitador
del silbido del viento.

entonces me amenazas con largarme
del porche
y yo te observo
y tú me miras
como en un duelo de espadachines profesionales,
cansados
de ser los escultores 
de palabras extintas.

y nos refugiamos,
en la poesía,
porque en la palabra
escrita,
somos capaces de echar de menos
aquello que nunca tuvimos.

y entonces nos dimos cuenta
de que no llegamos a amarnos
jamás.
entonces me levanté del porche,
y me fui.

A Dios sabe dónde.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Algún día

algún día
no todos los mensajes deberán empezar por mayúscula.


-algún día
entre el fósforo ardiente de una cerilla,
incandescente
o un bisturí oxidado-.

algún día
estos animales de circo humano desaparecerán.

-entre despojos de un alma errante,
donde algún día,
podremos sentir el placer
de reconocernos a nosotros mismos-.

y así algún día,
entre fuerzas inhumanas,
aún no concebidas,
evolucionaremos hasta tener sentido
en este "singular teatro"
de múltiples personajes secundarios.

y así algún día
dejaremos de fingir y expresar
emociones y sentimientos equivocados,
hasta esbozar un tímido gesto


-una exuberante lágrima-


-una tímida sonrisa-

de un alma nueva.

-imperfecta-

-regenerada-

algún día.



miércoles, 11 de diciembre de 2013

Basho

Mira como corres,
por sendas de humedad y asfalto
con más pisadas que tierra,
y dime si no es la atmósfera que respiras
la que marca el pulso
casi yámbico
de tu rumbo,
sidéreo destino.

"No, aún no estamos 
muertos
aún no estamos muertos"-me dices
mientras tu sonrisa desaparece mientras hablas-.
siendo tan solo
dos rayos de luz desfigurados
confinados en la eternidad
más absoluta.

Es un trágico final
una ruta sin destino
aparente.

Porque ahora que perdimos la vida
¿qué podemos perder
sino la muerte?

Y allí seguimos, 
los dos
corriendo
a ojos de un Basho ciego,
sordo
y mudo,
que no ve, ni oye, ni habla,
porque sigue corriendo
tras el verso de un sutil haiku,
itinerante animal
a orillas de una podrida carretera
de asfalto y humo.