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Alcalá de Henares, Madrid, Spain
Y sin embargo, nunca he encontrado lo que escribo en lo que amo.

domingo, 26 de julio de 2015

Resbalamos del cielo una ternura imposible
una gracia arquetípica.
Reimos a aquellos
que en su febril intento de ascensión terminaron
en una lucha a ciegas,
baldía.
Creímos entonces en nosotros,
aun siendo nadie.
Y nos vimos capaces de sobrevivir
rodeados de aquel mantón gris
que envolvía el resto.
Caímos en esa casilla maldita,
en el pecado del tiempo,
y cada día desde entonces
era invierno una vez más.
Ya no quedó nada
de lo que un día contruimos,
solo nosotros,
desfigurados.
Dos soldados que quedan en pie
frente al campo de batalla
contemplando con una rabia descomunal
el escenario grotesco
al que asistimos.
Aquel día el tiempo paró para nosotros un momento,
tan solo para dejarnos comprender
todo lo que habíamos perdido.
Quedamos los dos, sí,
pero ya no quedó nada.
Como un bosque que se esconde
de un incendio imparable.
Quedó el humo
en una habitación ocupada
en la que ya nadie respira.
Y mi carne
aún llora,
las cicatrices de nuestra caída.

1 comentario:

  1. Esto huele a ruinas.
    Preciosas (a la vez que tristes) como siempre, tus palabras.

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